CURSO 2025/26- Geografía Bachillerato / Sector Primario / Paisajes agrarios de España
Vamos a completar los anexos teóricos sobre los paisajes agrarios. Estos son fruto de la diversidad territorial española y todos afrontan una serie de retos actuales (pinchar sobre texto para ver y descargar el documento)
Anexo Paisaje agrario mediterráneo de huertas o litoralAnexo Paisaje agrario de montaña
Anexo Paisaje agrario de Canarias
Recordar que la agricultura española no es uniforme. Al contrario, el sector primario refleja de forma muy clara la diversidad física, climática y social del territorio. Desde las huertas intensivas del Mediterráneo hasta las explotaciones ganaderas de montaña o los cultivos volcánicos de Canarias, cada paisaje agrario es el resultado de la interacción entre naturaleza y actividad humana a lo largo del tiempo
El paisaje agrario mediterráneo litoral es uno de los más dinámicos y productivos de España. Se extiende por el litoral y prelitoral mediterráneo, desde Cataluña hasta el sureste peninsular, incluyendo también las Islas Baleares y áreas del valle bajo del Guadalquivir. Su desarrollo se explica por la combinación de varios factores favorables:
- Clima mediterráneo con influencia marítima, con inviernos suaves y gran insolación.
- Posibilidad de varias cosechas al año.
- Amplio desarrollo de infraestructuras de regadío.
Tradicionalmente, este paisaje se organizaba en torno a huertas históricas, como las de Valencia y Murcia, estructuradas mediante redes de acequias de origen medieval. Estas huertas abastecían a los mercados urbanos cercanos con una agricultura intensiva basada en pequeñas parcelas.
Desde la segunda mitad del siglo XX, este modelo ha experimentado una profunda transformación. La introducción de tecnologías de riego por goteo, la modernización de las explotaciones y la integración en los mercados internacionales han dado lugar a una agricultura intensiva altamente tecnificada.
Destacan especialmente los invernaderos de Almería, conocidos como el “mar de plástico”, el Campo de Cartagena especializado en horticultura intensiva y las áreas citrícolas de la Comunidad Valenciana.
Actualmente, buena parte de la producción se orienta a la exportación hacia los mercados europeos, lo que ha convertido a España en uno de los principales exportadores de frutas y hortalizas de la Unión Europea. Sin embargo, este modelo plantea importantes problemas y retos:
- Elevada dependencia del agua, en un contexto de sequía creciente.
- Sobreexplotación de acuíferos y conflictos por trasvases.
- Contaminación por nitratos y fertilizantes, visible en espacios como el Mar Menor.
- Presión urbanística y turística sobre el suelo agrario.
El futuro de este paisaje depende de avanzar hacia una agricultura más sostenible, basada en la eficiencia hídrica, la innovación tecnológica y la protección de los ecosistemas.
Paisaje agrario de montaña
El paisaje agrario de montaña se localiza en áreas situadas generalmente por encima de los 1.000 metros de altitud, como los Pirineos, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Central, el Sistema Ibérico o las Cordilleras Béticas. Las condiciones físicas de estos territorios condicionan fuertemente la actividad agraria: relieve abrupto y fuertes pendientes, clima más frío y húmedo; yescasa superficie cultivable. Por ello, la agricultura tiene un papel limitado y suele concentrarse en fondos de valle o terrazas agrícolas. Tradicionalmente se cultivaban productos de subsistencia, como patatas o cereales adaptados al clima.
La actividad dominante es la ganadería extensiva, basada en el aprovechamiento de los pastos naturales de montaña. En el norte peninsular predominan el bovino y el ovino, mientras que en zonas más secas adquiere importancia el caprino.
Históricamente, estas actividades estaban vinculadas a prácticas como la trashumancia, que permitía trasladar el ganado entre pastos de verano en la montaña y pastos de invierno en las llanuras. Sin embargo, desde mediados del siglo XX estos territorios han experimentado importantes transformaciones: éxodo rural y despoblación, envejecimiento de la población agraria; y abandono de tierras agrícolas
Como consecuencia, muchas áreas han experimentado procesos de reforestación natural, transformando el paisaje tradicional. A pesar de estas dificultades, los espacios agrarios de montaña desempeñan hoy funciones muy importantes: conservación de la biodiversidad, protección frente a la erosión y regulación de los recursos hídricos. Además, en los últimos años se ha impulsado la producción agroalimentaria de calidad (quesos, carnes de montaña, mieles) y el desarrollo de actividades complementarias como el turismo rural. El gran reto de estos territorios es mantener actividad económica y población, evitando el abandono del medio rural.
Paisaje agrario de Canarias
El paisaje agrario canario presenta características muy particulares dentro de España, debido a la insularidad, el relieve volcánico y la escasez de agua. La agricultura se ha adaptado históricamente a estas condiciones mediante soluciones ingeniosas, entre las que destacan: bancales o terrazas de cultivo para aprovechar las pendientes; sistemas tradicionales de captación de agua como galerías y aljibes y modernos sistemas de desalinización y riego localizado.
En las zonas litorales predomina una agricultura intensiva de regadío orientada a la exportación, especialmente el cultivo del plátano, uno de los productos más representativos del archipiélago. Las plataneras, visibles en muchas zonas de Tenerife, La Palma o Gran Canaria, constituyen uno de los paisajes agrarios más característicos. Históricamente también tuvo gran importancia el cultivo del tomate para exportación, aunque en las últimas décadas ha disminuido debido a la competencia internacional.
En las medianías e interior de las islas se desarrolla una agricultura más tradicional y diversificada, con cultivos como papas (patatas), cereales, viñedos y frutales.
Esta agricultura suele combinarse con ganadería caprina, adaptada a las condiciones áridas de muchas zonas.
Actualmente, el sector agrario canario afronta varios desafíos:
- Competencia con el turismo, principal actividad económica del archipiélago.
- Escasez de recursos hídricos.
- Fragmentación de la propiedad y abandono de tierras.
- Costes elevados de transporte y producción.
A pesar de ello, la agricultura sigue teniendo un importante valor económico, social y paisajístico, y se está impulsando la producción ecológica, los productos locales de calidad y su integración con el turismo rural.
A modo de conclusión señalar que los paisajes agrarios españoles muestran cómo la agricultura se adapta a las condiciones físicas, económicas y sociales de cada territorio. El paisaje mediterráneo litoral representa un modelo intensivo y altamente productivo, mientras que los paisajes de montaña y Canarias reflejan sistemas agrarios más condicionados por el medio natural.
En todos los casos, el gran desafío actual es encontrar un equilibrio entre productividad, sostenibilidad ambiental y mantenimiento del mundo rural, en un contexto marcado por el cambio climático, la globalización de los mercados y la transformación del territorio.
Comprender estos paisajes no solo ayuda a estudiar la geografía agraria, sino también a reflexionar sobre cómo queremos gestionar el territorio y producir alimentos en el futuro.


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